Soy Javier García. Construyo estrategias digitales como se construye un edificio: primero los cimientos, después las paredes y por último la cubierta.
Durante años trabajé en entornos donde cada error cuesta dinero. Obra, logística, ventas cara a cara. Espacios sin “ctrl+z” ni segundas oportunidades. Ahí entendí que lo superficial se cae cuando la estructura no se sostiene.
Hoy hago lo mismo, pero con tu presencia digital.
Veo demasiados negocios locales con webs preciosas que no venden. O invirtiendo en publicidad sin saber si su mensaje conecta. Mi trabajo es poner orden antes de gastar un euro más.
Si buscas palabras de moda y resultados milagrosos, no soy tu persona. Si buscas criterio, honestidad sin filtros y trabajo con fundamento, probablemente hablamos el mismo idioma.
Antes de hablar de algoritmos, me gané la vida en sitios donde no había margen para improvisar.
He trabajado en obra, coordinado logística bajo presión y vendido a puerta fría cuando el «no» lo tienes garantizado antes de llamar. En esos entornos aprendes tres cosas que no te enseñan en ningún máster:
Ese callo es el que aplico al mundo digital. Al analizar tu negocio, esté ya rodando o esté naciendo desde cero, no veo código ni métricas. Veo tu esfuerzo, tu inversión y la importancia de construir bien tu identidad digital desde el principio.
Por eso, si algo está mal planteado, te lo voy a decir. Aunque moleste. Porque hacer chapuzas sobre una mala base solo consigue que todo se venga abajo más adelante… y te cueste el doble.
He visto de todo. Negocios gastando fortunas en atraer tráfico a una web que no convierte. Emprendedores obsesionados con el SEO cuando su problema real es que nadie entiende qué venden.
Mi brújula es el sentido común, que en este sector brilla por su ausencia.
No creo en balas de plata ni en trucos secretos. Mi método es casi aburrido de lo efectivo que es:
¿Qué está pasando realmente en tu negocio?
¿Qué toca arreglar ahora? (No lo que mola, lo que toca).
¿Qué se puede esperar sin correr riesgos?
A veces, la mejor decisión de marketing es no hacer nada hasta que hayas arreglado lo de dentro. Decirte «no gastes dinero en esto todavía» es la mejor inversión que puedo ofrecerte.
Prefiero perder una venta hoy que perder tu confianza mañana.
No llegué al mundo digital huyendo de nada. Llegué porque quería entender por qué dos negocios iguales tienen resultados tan distintos.
Cambié la furgoneta por el ordenador, pero sigo pensando como un jefe de obra. Antes miraba planos, cargas y terrenos. Ahora analizo arquitectura web, embudos de conversión y el comportamiento de los usuarios.
El entorno digital me permite ver el esqueleto completo de un negocio. Me permite detectar dónde está la fuga y taparla antes de meter más presión. Aquí no se trata de añadir capas de pintura sobre grietas. Se trata de asegurar que la casa aguante cualquier tormenta.
El error número uno que veo en los negocios locales: tratan el SEO, la web y la publicidad como si fueran islas independientes.
Resultado: un Frankenstein que cuesta mucho dinero y no va a ninguna parte.
Para mí, todo es lo mismo. El SEO no sirve si lleva a la gente a una web confusa. Una web bonita es inútil si no guía al cliente hacia la compra. Y automatizar el caos solo consigue que el caos vaya más rápido.
Yo no analizo piezas aisladas. Miro el flujo completo: desde que alguien te busca en Google hasta que te paga. Si hay un bache en ese camino, lo arreglamos. Sin parches. Con sentido y estructura.
Trabajo con negocios locales reales. Panaderías, abogados, reformas, clínicas, tiendas… Gente que se juega su dinero, no el de los inversores.
Mi proceso:
Si no entiendo tu negocio, mejor no toco nada.
Priorizamos. ¿Qué urge? ¿Qué es importante? ¿Qué sobra?
Con implicación directa y responsabilidad total.
Soy yo quien analiza, quien decide y quien habla contigo. Sin teléfono estropeado. Si algo no tiene sentido, te lo digo a la cara.
Mi objetivo no es venderte «más horas«, sino que las horas que inviertas sirvan para algo.
Si encajamos, trabajamos. Y si veo que no puedo ayudarte o que no es tu momento, te lo diré en la primera llamada y te ahorraré la factura.
Esto puede sonar raro, pero es la verdad. Tengo tres hijos. ¿Sabes qué significa? Que no tengo tiempo para tonterías.
La paternidad te enseña a priorizar de forma brutal. Te enseña que la energía es limitada y que cada minuto cuenta. Esa misma mentalidad la llevo a tu negocio.
Sé que detrás de tu empresa hay una familia, una hipoteca y un esfuerzo enorme. Entiendo la presión de que los números cuadren a fin de mes.
Por eso no juego con los presupuestos de mis clientes. Cuando gestiono tu estrategia, la cuido con el mismo respeto con el que cuido mi tiempo. Porque sé lo que cuesta ganarlo.
Este bloque existe porque trabajar bien empieza por entender con quién te estás metiendo y cómo se hacen las cosas. Aquí no hay intermediarios, discursos comerciales ni respuestas ambiguas. Hay una manera concreta de trabajar, unos límites claros y una implicación directa en cada proyecto.
Soy yo. Javier. Consultor independiente.
No vas a hablar con un comercial para que luego tu proyecto lo lleve un junior. Si necesito algo muy específico (como un diseño complejo), tengo colaboradores de confianza, pero la responsabilidad y la estrategia son mías. Siempre.
No. Solo trabajo con negocios legales, con trayectoria y ganas reales de hacer las cosas bien.
Si buscas un pelotazo rápido o no estás dispuesto a escuchar verdades incómodas sobre tu negocio, no vamos a encajar.
Mi base está en Torrejón de Ardoz (Madrid), pero tengo clientes en toda España.
Hoy en día, si tenemos conexión a internet, podemos trabajar codo con codo estemos donde estemos.
Sí. Análisis, estrategia y manos a la obra. No delego lo importante.
Me gusta saber qué tornillo estoy apretando.
Sí, y de hecho es lo más inteligente para empezar.
Antes de comprometernos, hacemos un diagnóstico. Vemos dónde están las fugas y te doy una hoja de ruta. Luego tú decides si la implementas conmigo o por tu cuenta.
Sí. Hay negocios que prefieren delegar y otros que quieren entender cómo funciona todo para gestionarlo internamente.
Siempre desde un enfoque práctico, sin teoría de relleno.
Si estas preguntas ya te las habías hecho, no vas tarde. Vas justo en el punto en el que empiezan a construirse los negocios que funcionan de verdad. El siguiente paso es sencillo: analizar tu caso y decidir por dónde empezar.
¿Tienes otra pregunta? Cuéntame tu caso y te responderé personalmente.
Si has llegado hasta aquí, probablemente hablamos el mismo idioma. Ya sabes que no adorno las cosas.
El siguiente paso no es sacar la tarjeta de crédito. Es ver si podemos trabajar juntos.
Tienes dos opciones:
1. No sabes por qué tu web no funciona:
Solicita un diagnóstico y destripamos el problema.
En ambos casos, te respondo yo.